La generosidad de un pueblo.

Yo nací en Barcelona, hace… unos cuantos años… Mi padre, es también catalán. Mi madre y mi hermana, nacieron en un pueblo de Aragón. Durante toda mi vida he pasado temporadas en el pueblo que ahora recuerdo con mucho cariño. Cuando era  pequeña, seguía el ritmo de los veranos sofocantes, con el único consuelo de meter mis piececillos en el agua fresca del río que había junto a “el otro cabo”, uno de los campos de árboles frutales de mi abuelo. Una gran extensión de árboles en formación, erguidos uno tras de otro brindándonos el néctar que nos haría calmar la sed, la deliciosa fruta fresca…

A medida que íbamos creciendo la pereza de ir al pueblo empañaba los preparativos de las vacaciones. Nuestros cuerpos de adolescentes cambiaban de forma, y la vergüenza propia de la edad nos hacía temer ir a cualquier colmado típico y toparnos con la tía X , (que ni siquiera era de la familia) y que te dijera la tan temida frase:

-Ay ! tu eres la nieta de Julio, ¿no?, mira que hermosa !, estás más gordica que el año “pasao”, que maja…-

“Mecachis ” ya lo habían soltado…. el famoso comentario nos destrozaba a mi hermana y a mi el ego y sin pensarlo dos veces nos veíamos encogiendo la tripa y poniendo cara de pajarito…… Señora !! ¿no sabe que no está de moda estar “gordica”?, controle sus comentarios !!!!Sin embargo la alegría que nos daba cuando con cara de asco nos decían:

-Maña, a ver si comes que estás muy seca…-

Ohhhh! después de esa celestial frase , parecíamos Kate Moss y Sienna Miller en los Monegros….. genial !!

Una vez superada la prueba del  test físico, pasábamos a los “encarguitos”.. Ahora los recuerdo con mucha nostalgia, pero cuando mi abuelo nos mandaba a la lechería (dos calles más hacia allá) a coger leche para el desayuno, y la que nos daba la leche era la propia vaca… no nos gustaba nada !!! Olía tanto a vaca !!! que la ropa salía corriendo anhelando a su querido amigo Ariel (el detergente),  las moscas nos dedicaban bailes al más puro estilo Shakira delante de nuestros ojos, mientras el lechero nos deleitaba con un olor estupendo “Eau de vache” que hasta Chanel le hubiera dado vacaciones a su pituitaria para no sufrir semejante festival de olores. Muy amables ellos te llenaban la lechera y caminando con ella separada un metro del cuerpo, para no mancharnos,  llegábamos a casa del abuelo donde nos esperaba el Tío Gregorio (sastre de vocación) dispuesto a saludarnos y charlar un rato.

Cuando “Morfeo” tocaba a la puerta de nuestro cerebro invitándonos a dormir, sonaba el timbre de la puerta… la vecina, que al saber de nuestra llegada traía una bandeja llena de higos recién cogidos de su higuera. Gracias vecina !!! y hasta mañana !!! Mientras nosotras abandonábamos el mundo de los adultos, ellos salían a la calle a “tomar el fresco”.

Qué distinto el pueblo de la ciudad. Si nos ponemos a comparar ¿cuándo hemos visto a gente en la calle sentados en una silla a las once de la noche, en la puerta de casa charlando con los vecinos y tomando el fresco?, o ¿cuándo da alguien algo, por nada?. El tiempo lamentablemente ha mitigado estos recuerdos de mi pueblo, e incluso allí la población de ha vuelto más urbana, y a su vez… mucho más egoísta… qué lástima … en el fondo todo aquello era auténtico. Pero pertenecía a otra  época… el siglo XX.

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24 comentarios to “La generosidad de un pueblo.”

  1. Alejandro Says:

    no dejes de escribir nunca!!!!!

  2. Ana Roncero Says:

    Pues me encanta, siento no haber podido conectarme antes.
    Enhorabuena…………

  3. Gracias !!! ya sabes, cuando quieras aquí estaré… un beso !!

  4. jajajajaja la otra HERMOSA soy YOOOOO

  5. Elisa Poza Says:

    es buenisimo. y pensar que las cosas todavia siguen igual, el “hija mia, y tu de quien eres”, y los grupillos de gente en la fresca es algo que no se pierde; despues del calor sofocante de todo el dia, no te puedes imaginar lo bien que sienta el salir un par de horicas por la noche a eso, a “la fresca” con los amigos a “alparciar”, comentar lo que ha sucedido durante el dia. Que sapais que yo ya tengo ganas de que llegue el verano, solamente por volver a salir a la fresca. Os lo recomiendo.

  6. Qué GRANDE!!
    La lechería del Sr.Martín! el primer contacto con la fuerza centrífuga, sí señor, era genial hacer girar la lechera a la “gran velocidad de una niña” pues no se cayó… nunca, y tenté a la suerte casi cada tarde desde lo seis a los doce años, aproximadamente…

    El mejor olor del mundo era el de la carpintería del tío Paco. Y el mejor sabor del mundo, el de la fruta cogida del árbol restregada en la camiseta, y listo. El mejor regalo un caramelo de nata del tío Florencio.

    Y sí, estar Moza es un halago, las mejores crónicas, se hacen a “la fresca”, como halago es también perder la identidad y “ser de alguien…”, las puertas estaban abiertas, y los porteros automáticos, no se utilizaban, un saludo de un lado al otro de la calle no es descortesía, y sí lo es, no hacerlo.

    Muchas gracias, por un cachito rural.

    PD: La leche ya no hace esa nata…

    • Preciosa !!! ya no me acordaba de los caramelos de nata del tio Florencio !!! tienes mucha razón en todo lo que dices… que no se pierda ese aire rural tan encantador, tan sano, tan cortés, que sin duda en la ciudad parece una leyenda…
      La leche, de soja… como hemos cambiado !!!
      Un besazo !!!

  7. Qué típico!! El pueblo… a todos nos trae recuerdos de la infancia. El mío, por ejemplo, sigue igual que siempre. Me llama la atención lo que comentas de las vecinas!! Es cierto, si no es en un pueblecito ¿dónde encontramos a los vecinos sentados en la calle a las 11h y a la 1 de la madrugada…?!! Todos hablan con todos. Siempre que pasa alguien por la calle no se te olvide el “hasta luego!!”, todo el mundo se saluda, aunque no sepamos muy bien quién es.
    En el pueblo te das cuenta de que hay otro mundo, ajeno al ajetreo de la ciudad y donde ves desde otra perspectiva las preocupaciones que has tenido a lo largo de la semana en el trabajo… es como una terapia de fin de semana jajaja
    Hay que recuperar estas tradiciones, sigan allí nuestros abuelo o no…

  8. Inmaculada Says:

    Cuando era pequeña uno de los peores momentos eran las vacaciones, todos mis amigos se iban a su pueblo y yo, me quedaba en el mío, es decir, que como jamás he tenido pueblo, porque mis padres y abuelos todos eran de Madrid, pues he tenido que ir mendigando de los pueblos de amigos y familiares lejanos que siempre me han “prestado” los suyos. Una experiencia inolvidable.

  9. Hay mucho pueblos en Esapña, esa es nuestra suerte !! y muchos preciosos. Seguro que estarán encantados de que “adoptes” a uno.

  10. ¡Cómo me he reido con lo de Kate Moss y Sienna Miller en los Monegros!!!!! Jajajajajajaja… Más allá del guiño, lo cierto es que cuando piensas en vivir en el campo no lo haces por los paisajes ni por los bichos (al menos en mi caso, que soy una urbanita empedernida), sino por el contacto de la gente, sincero y leal. Es triste vivir en un entorno frío… ¡Ojalá lo recuperáramos fuera donde fuera!

  11. “Me voy pa’ l pueblo… hoy es mi día….” cómo la ciudad siga tan inhumana… me voy !!! a ordeñar las vacas y comer fruta del árbol… sano, sano !!

  12. Me encanta como lo describes…..estas sensaciones seguro que las han tenido muchas personas…. mi caso también era bastante similar al tuyo y a veces se hecha de menos…..
    La tranquilidad de esos momentos….. Uff que recuerdos! 🙂
    Saludos
    Eva Teixidor
    @evacatocc

  13. Parece que siempre nos quedará “el pueblo”, verdad? Lo pienso muchas veces, cuando la ciudad me supera… siempre podemos irnos al pueblo.
    Un besito !!

  14. Entiendo exactamente lo que describes.
    Y mi mente se va al pasado.
    Huelo la leche, saboreo la fruta y piso las adoquinadas calles con una alegría que,
    hoy en día,
    nuestra juventud desconoce.
    ¡ Qué pena ! No podrán tener estos maravillosos recuerdos.

  15. Aún podemos hacer algo. No todo son los videojuegos…. Alguna manera habrá de proveer a los jóvenes de algo tan sano.

  16. Ayyy, me voy contigo…de hecho soy de las que no tiene pueblo y lo llevo fatal, ahora más, que mendigo los productos de las huertas de mis amigos….Estoy segura de que terminaré en un pueblo, con una casa con huerta a la que vendrán mis nietos que se convertirán en adolescentes y odiarán venir porque les esperará los besos de abuela y los comentarios de los amigos de su abuela….

  17. A mi también me has hecho recordar mi infancia.. yo también veraneaba de niña en un pueblo y tenía sensaciones muy parecidas, así que me he sentido muy identificada!!!
    También al crecer cambiaron los gustos, y ahora lo recuerdo con nostalgia..
    Pero fuí también hace poco y ya no era lo msimo, era otro pueblo.

    En fin..gracias por darme este bonito reflejo!
    V

  18. De nada Verónica !!! un flash-back !!

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