Reflexiones, mascotas y un ficus benjamina.

En mi familia siempre habíamos tenido algún tipo de mascota, gusanos de seda para el colegio, galápagos que comían jamón york, periquitos con ataques de celos  sí, sí, el macho mató a la hembra a picotazos, supongo que la pilló mirando al canario de la vecina. La enterramos en el bosque,  en el quinto árbol a la izquierda,  envuelta en papel de aluminio…

Un pez que acabó en el estanque del parque de al lado de casa y que desapareció en un año de sequía tras vaciar el estanque… mal final. Y como no acordarme del cangrejo de río de mi hermana, que murió cocido por el calor en el mes de agosto después de mudar la piel en pleno viaje por la autopista yendo de vacaciones…

Pero hace 13 años mi hermana apareció en casa con un cachorro de gatito persa. Nunca habíamos tenido una mascota que se moviera por casa libremente, y reconozco que al principio pensamos que sería una atadura y un problema. Sin embargo nos conquistó, con su pelo suave pelirrojo, sus ojos color miel, parecía que su cara tuviese pecas y que de cada una salía un bigote como un hilo de nylon, sin duda tenía que llamarse León. Recuerda al León de la Metro Golding Mayer, pero en peluche.

Se convirtió en un miembro más, dándonos todo el cariño incondicional posible. Siempre ha estaba dispuesto a recibir una caricia, y a devolvértela a su  manera, con su ronroneo y su movimiento de cola, como si de las plumas del sombrero de Robin Hood se tratase, con estilo y majestuosidad. Su caminar silencioso, y tranquilo, su ojitos brillantes en la oscuridad, signos de su casta y elegancia. Ha visto nacer a 4 niños tratándolos a cada uno con cariño y respeto. Nuestro querido León tiene ya 68 años (gatunos) y  sus riñones no funcionan bien. Le queda poco tiempo y aunque para algunos sólo sea un gato, para nosotros es parte de la familia. Eres una mascota excepcional. Gracias León…

La situación de León, y un año complicado, nos llevó a mi madre y a mi a reflexionar sobre los entierros, ella llegó a la conclusión de que no le gustan las flores de los entierros, solo  un ramito de flores blancas. Mi conclusión es que yo no quiero flores, yo quiero un ataúd de pino y el lugar de flores, un ficus benjamina….

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2 comentarios to “Reflexiones, mascotas y un ficus benjamina.”

  1. Sandra & Pili Says:

    Pobrecito León …. muchos ánimos para todos. Piensa que es un gato afortunado x estar en tu familia que le da tanto cariño y amor.

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